"Porque no es bien hecho confirmar lo cierto con lo incierto, la palabra de Dios con la de los hombres...Otra vez torno a suplicar a nuestro buen Dios y Padre misericordioso, os haga la gracia que lo oigías que sepáis su voluntad, y sabiéndola viváis conforme a ella. Y asi seáis salvos por la sangre de aquel Cordero sin mancilla que se sacrificó a sí mismo en el ara de la cruz para alcanzaros perdón de vuestros pecados delante del Padre. Asi sea."      

(Palabras de Cipriano de Valera en 1602)